Apadrina un árbol en el convento de Orduña

Las Hermanas Clarisas del Monasterio de Belorado han puesto en marcha una campaña tan simbólica como necesaria: el apadrinamiento de árboles bajo el lema “UN ÁRBOL PARA QUEDARSE”. La iniciativa, que se desarrollará en el Monasterio de Orduña, nace con un doble propósito: ofrecer un respaldo económico directo a la comunidad religiosa y reforzar el arraigo espiritual y humano que representan.

En un momento especialmente delicado, marcado por dificultades económicas, juicios y el riesgo de desahucio, las monjas apuestan por una propuesta que hunde sus raíces en la tierra y eleva su mirada hacia la esperanza. Cada pequeño acebo plantado simboliza no solo la continuidad de una historia monástica centenaria, sino también la resistencia serena de unas mujeres que han decidido permanecer fieles a su vocación pese a la adversidad.

Un gesto que echa raíces

La campaña invita a fieles, amigos y cualquier persona sensible a su causa a convertirse en padrinos de un árbol. Con una aportación de 50 euros, cada colaborador hará posible la plantación desde cero, así como su cuidado, riego y poda. El árbol llevará el nombre del padrino y, cada seis meses, este recibirá una fotografía o vídeo que muestre su crecimiento.

Más que una ayuda puntual, se trata de un vínculo vivo. “Cada árbol es un acto de fe. Cada raíz que crece es una promesa: aquí seguiremos y aquí floreceremos”, señalan desde la comunidad. El proyecto busca cubrir gastos básicos y facturas esenciales, proporcionando un respiro en medio de la presión económica que afrontan.

Enraizar para permanecer

La iniciativa no solo tiene un componente solidario, sino también ecológico y espiritual. Plantar un árbol es apostar por la vida, por el cuidado del entorno natural y por la permanencia de un legado que forma parte de la historia religiosa y cultural de la región.

Las Clarisas subrayan que serán ellas mismas quienes planten y cuiden cada acebo, con la dedicación y delicadeza que caracteriza su día a día entre la oración y el trabajo. De este modo, el padrino no solo contribuye económicamente, sino que pasa a formar parte de una red de raíces que simboliza comunidad, apoyo mutuo y esperanza compartida.

¿Cómo participar?

Apadrinar un árbol es sencillo: basta con realizar la aportación de 50 euros destinada íntegramente a la plantación y mantenimiento del ejemplar. A cambio, el padrino tendrá un árbol con su nombre en el monasterio y la certeza de estar colaborando activamente para que esta comunidad pueda seguir adelante.

En tiempos inciertos, la campaña “UN ÁRBOL PARA QUEDARSE” se presenta como una invitación a sembrar futuro. Un pequeño gesto que, como toda semilla, puede crecer hasta convertirse en un signo firme de permanencia y solidaridad.

Carta a los obispos católicos

Mi Corazón Inmaculado, ¡triunfará!

A todos los Obispos Católicos esparcidos en Comunión por todo el orbe cristiano: Misericordia y Paz en Cristo Resucitado y Glorioso.

Hoy hace dos años que hicimos un Manifiesto Católico en el que comunicamos de forma solemne a toda la Santa Iglesia de Cristo y a toda la opinión pública, nuestra determinación firme de apartarnos totalmente de la actual jerarquía y de las instituciones eclesiales provenientes de la Nueva Iglesia Conciliar, que desde el 29 de junio de 1963, de un modo gravísimo, ha venido usurpando la Sede de Pedro en Roma, la que era la Verdadera Iglesia de Jesucristo.

Nos han preguntado de diversos lugares cual ha sido realmente nuestra evolución real, dado que se ha ido generando de manera intencionada una confusión y deformación de nuestra imagen pública que interpela a muchos.

Inmediatamente después del Manifiesto del día 13 de mayo, la reacción desde el “arzobispado” de Burgos fue iniciar una lucha mediática desde los medios de prensa a su alcance. Calumnias, medias verdades, burlas, ataques, difamaciones y odio, esa fue la dialogante y ecuménica respuesta desde la Diócesis de Burgos… Ese sólo fue el comienzo de una terrible campaña de desprestigio que al poco tiempo nos llegó desde prácticamente todos los medios de comunicación de España: las exmonjas, la cismáticas, las locas, las esperpénticas, han sido los calificativos más amables que desde la TVE y la prensa han querido meter en la cabeza de los españoles a machamartillo, orquestado ya no sólo por el Comisario Pontificio a la cabeza, sino también por la Conferencia Episcopal que lo ha ido inoculando por las venas intraeclesiales de sus Revistas, Radios y Periódicos Digitales sin tregua. Es claro que era necesario y urgente dirigir pronto la opinión de “los fieles” en contra de las exmonjas de Belorado, antes de que se hicieran preguntas.

Iceta se movió rápidamente para conseguir de Roma su cargo de Comisario con todos los poderes tanto religiosos como civiles para que no quedara nada, ni el rastro, de aquel levantamiento que reiteradamente tachaban de herético.

En cuanto Iceta tuvo en su mano los poderes totales, arrasó con todo, o sea, con todo. Nos quitó por las bravas las cuentas bancarias, el dinero en saldos, las pensiones de las 5 mayores. Se puso como representante legal de nuestras entidades religiosas con el parabien de los que firman, así mismo de nuestras empresas de chocolate con 25 años de recorrido; de nuestro Horno del convento de Orduña, y se quedó con los NIFs, se introdujo en las sedes electrónicas, -o mejor, su apoderado- cambiando los datos y poniendo los suyos… hasta hacerse con las claves digitales de empresa. Un trabajo para el que estaba bien adiestrado, o al menos eso parecía. Le costó poco menos de un mes dejarnos con una mano delante y otra detrás, mientras por medio de sus amigos de la prensa, se deshacía en buenas palabras sobre la paciencia, la misericordia, el diálogo, y lo que aún es más patético usando para ello la Palabra de Dios en su Evangelio. Del todo detestable. Su gente, muy bien adoctrinada, asentían como en el Circo Romano al espectáculo de desmembramiento de la Comunidad Religiosa.

Con aquellos omnímodos poderes, antes de 2 semanas, habían llamado al Tribunal Eclesiástico a las 10 monjas que ellos decidieron que era cismáticas y herejes, y de forma arbitraria y astutamente calculada, dejaron aparte a 5 hermanas de la comunidad, las más mayores. Urdieron la tramade que ellas no habían querido formar parte de esta decisión. Ya ahí empezó a trasmitir a los medios y por ende a la población, la idea torticera de que las 10 más jóvenes, las habíamos engañado, mentido y coaccionado. Mentir es fácil.

Como era evidente, no asistimos a la llamada del Tribunal Eclesiástico, dado que no reconocíamos ni su autoridad si su Código de Derecho Canónico… y sus presupuestos de fe, pues tanto en cuanto no estuvieran adulterados por la larga catequesis postconciliar.

Dicho y hecho, de un plumazo, todas excomulgadas, cismáticas y expulsadas de la vida religiosa. Proceso exprés. Ese día en la Curia de Burgos, se abrieron botellas para celebrarlo. Y nosotras pasamos así a formar parte la larga lista de santos y mártires excomulgados, sancionados y demonizados. En Burgos y cercanías les funcionó bien, cientos de personas dejaron de hablarnos, ayudarnos… si escupieron, no lo sabemos. Se decían amigos y nos dieron la espalda. Ahora a todos se les llenaba la boca con “las exmonjas” y otras lindezas.

Para no perder comba, pues había prisa por rematar el toro, se inició en septiembre, a la vuelta de vacaciones, 4 meses después, la demanda de desahucio del Monasterio de Belorado. La jueza se mostró muy ayudadora a la causa del Comisario, debe ser ferviente de la Iglesia Conciliar. Tan mal lo hizo todo, por tendenciosa, que hasta se le presentó una recusación en firme. Que también, curiosamente, se archivó.

El Restaurante del Chicu, en Asturias, lo abrimos en marzo de 2025 con ánimo de enviar dinero a la Comunidad, ya que estábamos sin poder trabajar en nada remunerado en los conventos, por el impedimento impuesto del Comisario, que nos controlaba y denunciaba tanto en prensa como con burofax, para que no pudiéramos trabajar. Es más, nos envió para ello una inspección de trabajo y nos quitó todas las cotizaciones que habíamos pagado a la Seguridad Social en los últimos 11 meses, justificándolo con que ya no éramos “religiosas de la iglesia católica” y no nos podíamos acoger al R.E.T.A un régimen especial para religiosos. La persecución arreciaba para deshacer la comunidad.

Se recrudeció con objeto de sacar del Monasterio de Belorado a las 5 mayores, monjas ancianas en cuidados de enfermería, entre 88 y 101 años con más de 60 años en el monasterio. Se ve que dejarlas vivir y morir en paz, no estaba en el programa de Iceta. Era claro que para que nos desahuciaran de Belorado convenía que no estuvieran ellas, para no evidenciar así la vulnerabilidad en el proceso judicial. Todo bien estudiado. 9 de las 10 monjas jóvenes fueron declaradas vulnerables por los servicios sociales de Burgos, pero la jueza de Briviesca decidió por su cuenta declarar que no, que no eran vulnerables. Así, sin más. Cada uno que vaya anotando.

La persecución arreció en los Tribunales, y se alargaron los plazos del desahucio con la ardua defensa de nuestros abogados. Aun así, declararon Sentencia de desahucio el 30 de julio de 2025.

La comunidad ya había sufrido algunas bajas, dos hermanas se habían marchado en agosto y octubre del año 2024. Una por miedo al Comisario -según manifestó públicamente-, otra no dijo nada, y se fugó. Ahora bien, lo que habló de Bergoglio y de Iceta, aún se escucha en las paredes,

¡qué odio expresaba desde hacía varios años! Fueron bien idas. Al enemigo puente de plata. Estos vientos cosechan tempestades… en el año 2026.

Ante la sentencia y el inminente lanzamiento de Belorado, y no queriendo que las hermanas enfermas sufrieran al ver cómo se desmantelaba su casa, cómo echaban a sus hermanas cuidadoras con las que estaban día y noche desde hacía tantos años, y eran parte de su alma, la comunidad delibera y determina en Capítulo conventual el traslado de la Comunidad al monasterio de Orduña, propiedad de la Comunidad. Con esta resolución interna, se preveía que quedaran 3 hermanas cuidando a las 5 mayores, de sol a sol, de lunes a domingo, los 30 días del mes.

Se calculaba que con las aportaciones del restaurante, y sobre todo con el dinero proveniente del centro de cría de perros, -abierto para ello en Mestas de Con-, se podrían sufragar las necesidades de la comunidad. Pero, como contrapeso, el agotamiento de la Comunidad separada en tres sedes, era creciente.

Éste monasterio de santa Clara de Orduña, había tenido diversas intervenciones de adecuación en años anteriores (2020-2023), colocando un ascensor para sillas de ruedas; también se había realizado -con ayuda de subvenciones del estado- un proyecto integral de ahorro energético que contemplaba: cambiar las cubiertas de todo el convento, aislando paredes, eliminando goteras, pintando los claustros, cambiando las luminarias a bajo consumo, colocando 72 placas fotovoltaicas para apoyo de la calefacción y agua caliente, haciendo baños geriátricos en alguna celda, arreglando los grifos y calentadores, etc. En fin, haciendo infinidad de mejoras, muy importantes, para dar vida a un monasterio del siglo XIV, construido por los franciscanos de la reforma montoyana en 1569 y posteriormente entregado a las monjas Clarisas en 1610. Allí estuvieron las clarisas hasta que en 2003 se marcharon a Vitoria por inadecuación del edificio y falta de vocaciones. En noviembre de 2020 llegábamos nosotras desde Derio, con todo por hacer. Y, en aquel momento, con gran gozo e ilusión, comenzamos la necesaria reforma.

Cuando se decide el traslado de la Comunidad al convento de Santa Clara de Orduña en 2025, este convento ya reunía condiciones más que suficientes para acoger a todas las hermanas, contando con las necesidades de las más dependientes y delicadas de salud. Esta decisión despierta la ira de la jueza de Briviesca y del Comisario, que envían hasta el País Vasco a agentes de seguridad para registrar el monasterio de Belorado y de Orduña. Ya entonces intentan sacar a las 5 ancianas por la fuerza. Lo intentan ese día 1 de agosto, pero las ancianas interrogadas por la Guardia Civil, dan testimonio claro de que quieren seguir en Orduña. Los efectivos de los cuerpos de seguridad vuelven el 27 de noviembre, con la excusa de custodiar el Patrimonio Histórico propiedad de la comunidad, acusando a dos hermanas de “delitos inexistentes”, según el decir de nuestro abogado, pero lo utilizan como coartada para registrar Belorado y Orduña, llevarse todo lo que encontraron de valor, sin causa alguna para ello, ósea de forma completamente ilegal. Este Patrimonio está ya en poder del Comisario Pontificio, no nos consta que haya llegado a los conventos de las clarisas que acogieron más tarde a las mayores. Llevan ese día detenidas a las dos hermanas acusadas injustamente y las meten al calabozo la noche del 27 al 28 en Burgos.

Sorprendentemente, supimos después que ya llevaban desde la mañana del 27 una orden de interrogar a las ancianas y llevárselas. A las 9 de la noche, interrogan a las mayores, que quedaron aterrorizadas por la aparición de los agentes y las monjas de la Federación de Clarisas de Nuestra Señora de Arantzazu que quisieron colaborar con este delito flagrante.

Estaba también desde la mañana el teniente coronel de la Comandancia Judicial de Burgos, con otro alto cargo de la Guardia Civil de Vizcaya, y ellos llevaron a cabo la dirección de la operación. Determinaron, ya de noche, volver otro día a por las mayores, pero ya amparados en la jurisdicción de un juez de Vizcaya, -ya que las dos veces anteriores lo habían hecho de modo irregular, desde la jurisdicción de Burgos. Así fue, a las 3 semanas volvieron a las 8:00 de la mañana, con más de 40 efectivos, con una jueza de Bilbao a la cabeza, una médico forense, la secretaria del juzgado, y de nuevo los agentes de la Comandancia Judicial de Burgos. Con ellos, venían 5 ambulancias con orden de conducir a las 5 ancianas al Hospital de Basurto. Las ancianas, interrogadas por 3 veces en menos de 5 meses, volvieron a manifestar claramente su voluntad de permanecer en Orduña con la comunidad a la que pertenecían, y esto mantenido, a pesar de la ansiedad, angustia y presión que vivieron por aquella situación tan dura. Se pasó por encima de su voluntad libre y reiteradamente expresada, y se las llevaron a la fuerza, sin contemplaciones, quedando éstas en estado de shock y pánico, ¡pobre monjas ancianas!

El resto de las hermanas de la comunidad quedamos detenidas a todos los efectos dentro de la iglesia del monasterio, hasta que se consumó la operación. Ya no hemos vuelto a ver ni a saber nada de nuestras hermanas queridas, ni ellas de nosotras. Incluso para evitar cualquier posible contacto se nos impuso una orden de alejamiento donde se incluyó a nuestros abogados y a las dos procuradoras. Inaudito. Queda así claramente al descubierto la falsedad de lo que desde las instancias de gobierno de esta terrible Iglesia Conciliar llaman: caridad, compasión, respeto y benevolencia. Ella es la que promovió desde bastidores todo ese entramado inhumano. Dios es Juez de vivos y muertos y dará sentencia justa. Todo ha quedado nítido y claro antes sus ojos y no lo olvidará.

En estado de total desolación y con el corazón desgarrado sin consuelo, tuvimos que resolver cerrar el restaurante que habíamos abierto en Arriondas en diciembre de 2025. Ya no era necesario este esfuerzo, y las hermanas no estaban bien separadas.

La orden de desahucio provisional del Monasterio de Belorado, al fin encontró su fecha definitiva el 12 de marzo de 2026. Unas fechas antes, saltó a la prensa la noticia de que las dos religiosas que habían salido en 2024 estaban “haciendo un camino de catequesis” para que se les levantara la excomunión. Parecía bonito, así dicho, pero había en toda la noticia un tufillo extraño. Como: “¡vaya, qué coincidencia!” Pronto supimos que ambas habían dado falso testimonio contra nosotras, en declaraciones ante la Guardia Civil de la Comandancia de Burgos para acusarnos de múltiples delitos. Más otras declaraciones, también falsas, ante la jueza de Bilbao que llevaba nuestro proceso de instrucción. Se ve que para volver a la “comunión” con la actual Iglesia de Roma, hace falta hacer méritos, como Judas, entregando a sus hermanas a los actuales soldados de Herodes. Sin duda, la historia se repite. Nos preguntamos si se sentirán tranquilas rezando el Kyrye y el Padrenuestro en algún banco en su “misa” dominical. Porque hay que cumplir con el precepto, aunque sea con hipocresía.

Actualmente: sin monjas, sin entidad religiosa, sin bienes, sin dinero, sin empresas, sin NIFs, sin amigos ni benefactores, sin prestigio social, sin conventos (los otros dos ya en proceso de desahucio), y con pleitos y pleitos y pleitos para años, las Monjas Clarisas de Belorado y Orduña mantienen integra y firme, con certeza moral interna, la afirmación consignada y debidamente desarrollada en el Manifiesto Católico dado a conocer día 13 de mayo de hace dos añosii y con segunda versióniii el mismo día del pasado año 2025. Volvemos a afirmar que la Sede de Pedro en Roma está actualmente usurpada y por lo tanto estamos en sede vacante.

Agradecemos a Monseñor Charles Murr que nos comparta su información privilegiada, sobre el Informe que Montini pidió al Cardenal Édouard Gagnon sobre la infiltración de los francmasones en la Curia de Romaiv. En sus libros nos relata cómo tras 12 años de trabajo incansable, el masón Sebastiano Baggio, su eminencia cardenal prefecto al frente de la Congregación para los Obispos desde 1973 a 1984, se empleó en jubilar a los 75 años a los Obispos existentes, propiciando un cambio rápido del episcopado mundial, y con sus nuevos candidatos dar una orientación “no católica” a todas la Diócesis y Nunciaturas del mundo.

Dice la Escritura: “si calláis vosotros, gritarán las piedras”- Lc 19. Se oyen ya nuevas voces en USA, Nueva Escociav, Fraternidad Sacerdotal de San Pío X, sacerdotes, comunidades religiosas, laicos que están despertando a éste gran engaño… Llegará un día, y a no mucho tardar, que no se pueda ya sofocar con amenazas y excomuniones el clamor de los verdaderos católicos, que están repartidos por todo el mundo.

Pedimos hoy con esta carta, con humildad, a los Obispos Católicos que conservan la verdadera Sucesión Apostólica, que en la medida de sus posibilidades ayuden a nuestra comunidad a encontrar un lugar, un inmueble con finca, donde poder vivir con dignidad nuestra vida claustral, de recogimiento, oración y soledad, laboriosamente, como verdaderas hijas de san Francisco y santa Clara. Es lo que pedimos a la Iglesia de Cristo, sin olvidar su intercesión por nuestra comunidad para que no desfallezca en la prueba.

Estoy velando contigo, fuerza mía,
porque Tú, oh Dios, eres mi alcázar.
Que tu favor se adelante, oh Dios,
y me haga ver la derrota del enemigo.
Salmo 58

Firma: Comunidad de Clarisas de Belorado

Sor Isabel de la Trinidad

Yo entré al monasterio porque me había enamorado de Jesucristo y quería tener una vida con Él, para Él, una vida en su seguimiento, aprendiendo, compartiendo todo con Él. Y eso me fue llevando poco a poco dentro de la vida de Clarisa, en comunidad. Una vida hermosa, sobre todo de oración, de liturgia, de culto, que me fue llevando también a la vida de trabajo, como pobres, para poder salir adelante.

Aprendí muchísimas cosas, porque entré muy joven, con 18 años, con unas ganas enormes de aprenderlo todo, en todos los ámbitos, y se me ofreció esa posibilidad desde la misma comunidad en la que entré.

Entonces, ese ha sido mi camino, ese es el marco de mi recorrido.
Ha habido muchas etapas, ha habido muchos momentos en que me he parado a pensar y a reflexionar si yo estaba en el lugar adecuado, si quería seguir dentro de la vida contemplativa de Hijas de Santa Clara, si era mi lugar, si estaría mejor en otro sitio.

Por supuesto, me lo he planteado muchas veces, como creo que es normal, en un crecimiento, pero siempre he vuelto a reconocer mi comienzo, mi punto de partida, y he visto que siempre se me abría un camino delante de mi y que podía seguir caminando por él. Nunca ha sido un muro, una imposibilidad, sino he ido de crecimiento en crecimiento, de luz en luz, y también con un gran sufrimiento, muchas veces incertidumbres, dolores, cansancios, trabajos, como tiene toda vida, y una gran luz, porque al lado de Cristo y de la Virgen y en el descubrimiento de la Santísima Trinidad, hay una luz inmensa que lo llena todo, que hace posible la vida abundantemente.

Y esa ha sido mi vida: un Cristo que se me revela en el interior, como dice San Pablo, “que el Padre quiso revelar a su Hijo dentro de Él”. Yo siempre me he identificado mucho con esta expresión de San Pablo, el Padre se dignó revelar a su Hijo en mí, dice. Y yo tengo esa experiencia, una revelación interna de Jesucristo. Interiormente, Él me dijo quién era y quién era yo para Él. Me sentí profundamente amada, elegida, y yo he ido aprendiendo a amarle y amarle a Él es amar a todos.

Entonces, desde que ingrese al convento yo he seguido caminando, ¡tanto como que he caminado 42 años! Ya cuando estaba caminando hacia los 35 años de vida religiosa, pues sí que es verdad que arreció mucho por dentro y por fuera.

Pero sobre todo la experiencia esta que estoy viviendo, de que realmente voy comprendiendo que me han tomado el pelo, que los que dicen ser una cosa son otra, que no hay legitimidad en la autoridad en Roma ni en los obispos, y por lo tanto todo lo que ha emanado desde el concilio y el magisterio actual, bueno, pues la verdad es que ha sido como una pesadilla.

Se resquebraja el suelo debajo de tus pies… Pero por las grietas entra mucha luz, una luz tan fuerte que te obliga a seguirla, a pegarte a ella. Desde entonces, lejos de romper con mi proposito inicial, este se ha visto iluminado y fortalecido: JESUCRISTO ES EL CAMINO, LA VERDAD Y LA VIDA.

Sor Alma

Sandra del Río Domínguez nació en Ermua (Vizcaya) en 1986, en el seno de una familia vasca. Tiene un hermano dos años menor que ella. Cuando tenía seis años, su familia se trasladó a Ayegui, un pueblo de Navarra, donde cursó sus estudios de Primaria en el colegio Mater Dei. Posteriormente realizó la Educación Secundaria y el Bachillerato en el IES Tierra Estella, en Estella.

Desde joven mostró una profunda inquietud intelectual y espiritual, interesándose por cuestiones relacionadas con la existencia, la verdad, la belleza y el bien. Movida por estas inquietudes, estudió la Licenciatura en Filosofía en la Universidad de Navarra, en Pamplona. Al finalizar sus estudios, inició el Bachiller en Teología en la Universidad Eclesiástica San Dámaso, en Madrid.

Participó activamente en grupos de oración católicos, con especial devoción al Sagrado Corazón de Jesús y a la Virgen María. Con deseo de dedicarse al apostolado, vivió durante dos años en la provincia de Toledo, donde trabajó como profesora de Religión en institutos públicos de Secundaria y Bachillerato.

Más adelante centró su actividad en tareas de evangelización y apostolado a través de internet, hasta que sintió la llamada a la vida contemplativa, marcada por la oración, el silencio, la intercesión y la acogida espiritual. Ingresó como aspirante el 13 de junio de 2018 y tomó el hábito el 25 de junio de 2022. Actualmente es novicia.

Su formación espiritual ha estado profundamente influida por la tradición franciscana. Fue una de las religiosas que firmaron el manifiesto del llamado cisma de Belorado junto a otras hermanas de su comunidad.

…De cómo uno pasa de buscar a Dios a encontrarle en la Cruz…

Este pequeño relato lo comienzo así, como buscadora de Dios que me reconozco. ¿por qué entré en la vida religiosa? Porque me enamoré, me entusiasmé y quedé prendada de una Persona que tenía todo en sus manos, que era insondable, e imposible de abarcar para la mente humana, y que aún así se hacía cercano y me concedía una vida para ir conociéndole, para que Él se revelase en mi vida. ¿a quién no cautiva una promesa como esta?

“El Señor ha elegido a Sión ha deseado vivir en ella, esta es mi mansión por siempre, aquí viviré porque la deseo”Sal 131. Y por si fuera poco, también me regaló “algo” maravilloso. “Algo” que te permite ver la vida con unos ojos especiales, con una mirada profunda, como el que puede sacar el máximo partido a cada cosa que ve, que admira, que hace…la Fe.

Una FE que es regalo y gratuito, que es un don que recibes inmerecidamente y que se te pide cuidar. Una Fe que te permite CONOCER, y por tanto AMAR, a Dios y a todos los que Él ama. En este conocer, se recorre un camino, tantas veces arduo, de purificación, para no ver con ojos mundanos, si no con ojos limpios, sencillos, puros…y se te regala la Gracia de aprender a detectar lo que es Dios y lo que no es Dios.

Maestro de vida para aprender esta mirada son Francisco y Clara de Asís, mis padres. Conocerles, pensar en ellos, hablar con ellos y buscar a Dios a través de sus ojos de Fe sigue siendo para mí un entusiasmo cotidiano, un enamoramiento de la Vida, de la Verdad, de la Bondad y de la Belleza. Ellos me ayudan a ver a Cristo, mi Esposo, como el más bello de los hijos de los hombres, inclusive, y todavía más en la Cruz y hecho Niño en Belén. Pobreza, sencillez, anonadamiento…y entrega y servicio a los que Dios pone a tu lado…a las primeras…a mis hermanas.

Así llego hasta ellas, siempre desde el Amor a Él y desde la mirada de Francisco y Clara a los hermanos…a los que compartimos un mismo Padre de las misericordias. Esto es…sencillamente…mi escenario y mis bastidores e cada día. Esta es la vida que elegí, porque me la enseñaron, porque he sido llamada a ella, porque mis hermanas me han enseñado a vivirlas. Desde las más ancianas, a las que he venerado desde que las conocí, hasta las más jóvenes con las que he compartido el aprendizaje de cómo andar este camino. Porque TODAS son mis hermanas, y sin ellas, yo simplemente no soy yo…sería otra cosa. Cuando te arrebatan tesoros del corazón, compañías bondadosas, sabidurías con “patas” y personas hechas experiencia de Dios, una sufre en lo más profundo del corazón un desgarro que no quiere llenar con otra cosa que no sean ellas mismas…ese vacío se quedará ahí, como señal de Amor y duelo…y como razón para la lucha, el avance, la fidelidad a la verdad. No hay mentira, calumnia, falsa acusación, y ataque a la integridad, que pueda hacerme dudar de lo que he vivido y de lo que vivo, con conciencia tranquila y corazón esperanzado, pero también con deseo de hacer honor a la Verdad.

Entré en el monasterio por una búsqueda que consideraba profunda…pero que no sabía hasta donde. Traía muchas cosas a esta bendita comunidad…buenas…y no tan buenas…conocimiento de una bella profesión, como es la rama del conocimiento sobre la salud, mi corta experiencia como farmacéutica, mi ilusión, mi carácter, mis tendencias, mis exigencias, mi ruido..mi… mi… mi… para ir dejando de ser solo yo y mis cosas a ser Suya y nuestra…para Él y para ellas. Me enseñaron cosas sobre Dios, pero lo más importante es que me mostraron a Dios hasta que Él se me mostró a mí. Su revelación personal y Su Iglesia, su donación a su Esposa, la Iglesia y sus interminables promesas de Cruz y Resurrección. La vida contemplativa te educa en eso, en CONTEMPLAR. Al acercarse a la belleza, uno aprende a distinguir la fealdad; al contemplar la Verdad, uno aprende a detectar la mentira; y al abrazarse a Quien es la Bondad, uno se hace sensible a la maldad. Hice cada paso que el camino de formación inicial para la vida religiosa te va marcando. No sé si bien o mal…eso es cuestión moral.

Pero fue un camino de crecimiento, un camino auténtico de libertad y de pobreza. Aprendí a amar a las hermanas, por lo menos en parte, a obedecer en una pequeña medida, a fiarme y abandonar mi vida en manos de Otro…pero solo de Uno. Me hice sensible a las cosas de Dios… empecé a amar lo que Él amaba y a interesarme por los asuntos de mi Padre, como Jesús dijo en el templo a los doce años. Estudiábamos, nos formábamos en las tres dimensiones de la persona y generábamos comunitariamente un modo y espíritu crítico para detectar los signos de los tiempos. No nos acomodábamos a lo establecido sin más, a los adoctrinamientos o al “siempre se ha hecho así”. Yo buscaba en cada cosa y decisión la huella de Dios, el rastro del Único Santo…para abrazarlo y seguirlo. Sin mirar a otro lado. Yo aposté jugándomelo todo…a su única moneda.

Y eso me hizo inquieta, no conformista, y muy observadora., pero sobre todo agradecida. Además desarrollé una capacidad de ver, contemplar, analizar, encomendar y guardar en el corazón. Pero también una capacidad de lucha y de denuncia de aquello que se alejaba de Dios, en mí misma y tanto en personas, como en situaciones, en la sociedad, en la política, en la educación…siempre me impliqué en las cosas del mundo, queriendo que éste no dejase de ser imagen y semejanza de Dios. “Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles” “a toda la tierra alcance tu pregón y hasta los límites del orbe tu lenguaje” “todo ser que alienta alabe al Señor”.

En este contacto y seguimiento con el mundo, paralelamente con la vida entregada a Dios y el contacto asiduo con Él, se fueron delineando algunos hechos, circunstancias, palabras…que me llevaban a escandalizarme primero, a entristecerme después. Siempre se ha dicho que la Iglesia la formamos pecadores, pero no podemos olvidar que en el Credo declaramos que creemos en una Santa Iglesia Católica… por su llamada a la santidad, su ser Esposa de Cristo, y santa por ser del Santo, no por mérito propio. Pero el pecado reiterado, la fealdad diseñada, planeada y calibrada, la infidelidad buscada y los intereses de que no se realice la obra de Dios y se quiera hacerle daño, hiriendo a sus hijos… esto NO. Para pactar con esto por buenismo y por no escandalizar a los pequeños, yo no he entregado mi vida, lo más precioso que Dios me ha dado para su alabanza. Para la Verdad sí. Por razones de conciencia y fidelidad a Cristo, yo no podía continuar formando parte de una institución por el mero hecho de que le pertenecíamos pasase lo que pasase. Y así fue como al descubrir ciertas verdades, por duras que fueran, se reafirmó en mí mi deseo de la búsqueda de la Verdad y el abrazo con Cristo entregando la vida, no de la manera que había pensado, no luchando en la línea de batalla que esperaba (siempre se ha dicho que las contemplativas son la retaguardia o el pararrayos), si no luchando en el fango, en el barro, escuchando y sufriendo el sonido e impacto de los misiles de los que habían sido tu familia.

Sientes que unas escamas se liberan de tus ojos, una venda se cae, y la situación de desnudez, de pérdida de apoyo humano y de cimiento firme, desaparece amargamente, porque los que eran tus amigos han decidido intentar que renuncies a tu conciencia, tus principios…tu fe..aquello tan maravilloso que en un principio recibí. Cuando te ves en la imposibilidad de negar a Dios y de negarte a ti mismo, y deseas vivir el mismo camino que comenzaste…te ves ante la amenaza de 12 años de cárcel, de destrucción de tu comunidad, de permitir que el mal venza sobre el bien…por acusaciones insólitas, que niegan la realidad de lo vivido, de lo compartido, de lo que te ha llevado a dar gracias a Dios. Mi vida fraterna, mi comunidad, mis hermanas, y todas delante de Dios, entregadas por la Iglesia de Cristo y con el deseo de unirnos a Él Pobre y crucificado…Es el regalo que Dios me ha dado y el compromiso que he adquirido para vivir esta corta vida en la tierra, camino de la vida Eterna.

A esto nos ha llevado el seguir diciendo que sí a Dios cada día. A que nos acusen de maltratarnos, de trato denigrante, de coacción… otras tantas cosas…entre nosotras…¿cómo se puede dar este salto, llegar a esta desviación, a este cambio de color..? creo que se llega viendo las cosas desde otra mirada… que no coincide con esa mirada limpia, pura, sincera, que da la fe y el contacto con Dios. ¿de dónde nace?…no del Dios de la Verdad…aunque en Su Nombre se comiencen muchas falsas batallas… que se quieran llegar hasta el final por pura lección de escarmiento.. Bendeciré a Dios eternamente por las maravillas que veo cada día en mí y en mis hermanas, porque ellas viven arraigadas en la fe y con un deseo de fidelidad profunda a Dios y a la Iglesia. Porque ellas me sostienen y me construyen cada día. Por todo esto yo puedo proclamar que Dios existe y que en el crisol nos forja como personas, como mujeres y como comunidad. Con palabras de nuestra madre Santa Clara concluyp: ¡GRACIAS PORQUE ME PENSASTE, PORQUE ME CREASTE, GRACIAS!

Sor María Sión de la Trinidad O.S.C

El testimonio de Sor Belén

Desde muy pequeña pude reconocer la presencia de Dios en mí. Así fueron pasando  los años y poco a poco descubrí que sólo Cristo saciaba mi sed de infinito, de un AMOR que no acaba.

Por eso entré en el Monasterio, para seguirle a Él junto con mis hermanas, como Clarisa, descubrir su Voluntad para nosotras, y seguirla como un solo cuerpo.

Desde el año 1999, el 12 de septiembre, he vivido en clausura, en el Monasterio, una vida de oración y trabajo junto con ms hermanas, que han sido siempre luz, ejemplo y apoyo para mí. Me han ayudado muchas veces a seguir a Cristo como yo buscaba al abrazar esta vida.

Ya desde la pandemia empecé a ver cosas en la Iglesia que me parecían extrañas, que no “cuadraban” con la fe que había profesado. Por poner un ejemplo, el hecho de que las iglesias estaban cerradas y la gente no tenía acceso a los sacramentos, cuando tantos santos han muerto por contagiarse de enfermedades en epidemias; siempre eran los últimos en abandonar, acompañando a todos.

Toda esta  inquietud iba aumentando también respecto a la fe católica cuando oía cosas como que Cristo no resucitó verdaderamente, sino que fue una experiencia espiritual de los apóstoles. O que todos los caminos llevan a Dios, o sea que da igual ser musulmán, católico o budista… ¡NO! Cristo dijo que él es la VERDAD, el CAMINO y la VIDA.

Cosas muy sencillas pero que abrían una pregunta cada vez más urgente: ¿Qué está pasando?

Cuando en el año 2024 tuvimos la oportunidad de confrontar la doctrina católica de siglos con lo que ahora ocurría bajo la doctrina del Concilio Vaticano II, me di cuenta de que en realidad estaba viviendo en la herejía, en una gran MENTIRA. Verlo escrito fue una evidencia para mí; entonces no lo podía negar. En mi caso este fue, sin ninguna duda, el punto de inflexión.

Gracias a Dios, y ésta es mi gran alegría, todas estamos de acuerdo en esto; cada una siguiendo su camino fue llegando a la misma conclusión, y esto nos permite seguir adelante.

Por este motivo, y no por otros, tengo la certeza de que ahora me veo acusada de múltiples delitos y envuelta en un proceso penal que conlleva cárcel y ruina económica. Todo esto sucede nada más que por seguir a mi CONCIENCIA que me dice que ésta es la FE que ha creído siempre la Iglesia Católica, y que así cumplo con fidelidad lo que un día prometí.

Una vida de servicio: el recorrido de Sor Isabel al frente de la comunidad de Belorado

Sor Isabel de la Trinidad, nacida como Laura García de Viedma en Burgos el 9 de diciembre de 1965, ha dedicado más de cuatro décadas a la vida contemplativa dentro de la Orden de Santa Clara. Su vocación comenzó muy joven y, con solo 18 años, ingresó en el monasterio de Santa Clara de Lerma, donde inició un largo camino de formación, trabajo y servicio.

Durante sus primeros años desempeñó numerosas responsabilidades dentro de la comunidad. Pasó por el obrador, la portería, la hospedería, la formación de las religiosas y otras tareas propias de la vida conventual. Paralelamente desarrolló una intensa faceta artística, realizando ilustraciones para publicaciones religiosas, colaborando en libros y creando obras artesanales que ayudaban al sostenimiento económico del monasterio.

En 1998 fue destinada al monasterio de Santa Clara de Belorado, donde participó activamente en su recuperación material y comunitaria. Allí asumió diferentes funciones y dirigió durante años importantes obras de rehabilitación, además de implicarse en la formación de las nuevas religiosas. En 2011 fue elegida abadesa, cargo desde el que pasó a coordinar tanto la vida espiritual como la administración de la comunidad.

Bajo su responsabilidad también impulsó proyectos en otros monasterios, como Derio y Orduña. Promovió iniciativas destinadas a garantizar la sostenibilidad económica mediante la mejora de las instalaciones, la creación de una hospedería, una tienda monástica, una huerta ecológica y la incorporación de sistemas de ahorro energético.

Quienes la conocen la describen como una religiosa de carácter firme, acostumbrada a asumir responsabilidades y afrontar situaciones complejas. Su estilo de gobierno se ha caracterizado por la organización, la perseverancia y una fuerte implicación en la vida cotidiana de las comunidades que ha dirigido.

En 2024, tras cuarenta años de vida religiosa, Sor Isabel y las monjas de Belorado protagonizaron una decisión que situó al monasterio en el centro del debate público al anunciar su desvinculación de la estructura eclesial surgida tras el Concilio Vaticano II. La comunidad explicó que esta determinación respondía a motivos de conciencia y a su deseo de permanecer fieles a la comprensión de la fe que profesan.

Desde entonces, la situación ha generado un amplio conflicto tanto en el ámbito eclesiástico como en el civil. Mientras unos valoran su firmeza y coherencia con sus convicciones, otros cuestionan su postura y las consecuencias derivadas de ella.

Más allá de la controversia, la trayectoria de Sor Isabel refleja una vida dedicada a la clausura, la gestión de comunidades religiosas, la conservación del patrimonio monástico y el trabajo constante por mantener la actividad y el futuro de los monasterios que ha servido durante más de cuarenta años.

Sor Paloma, Susana Varo Navarro

Cuando conocí el monasterio de Belorado llevaba años buscando un lugar donde vivir mi vocación como Esposa de Cristo siguiendo el espíritu de san Francisco y santa Clara. Siempre me ha atraído profundamente la espiritualidad franciscana, y encontré en aquella comunidad un hogar donde fui acogida con cariño.

Allí aprendí una forma de vivir la fe que unificaba toda la vida. Descubrí que la oración, el trabajo, la convivencia, el descanso o el sufrimiento podían ser una misma entrega a Dios, sin separar lo espiritual de lo cotidiano. Esa manera de vivir sigue siendo hoy el fundamento de mi vocación.

Con el paso del tiempo, muchas hermanas compartíamos nuestra preocupación por ciertas corrientes que percibíamos como un alejamiento de la doctrina católica tradicional. Nos inquietaba la pérdida del sentido de lo sagrado, la relativización de verdades fundamentales de la fe y la presencia de ideas que considerábamos incompatibles con el catolicismo. Hablábamos entre nosotras, estudiábamos y buscábamos respuestas, pero sentíamos que las explicaciones que recibíamos no resolvían nuestras dudas.

Ese proceso nos llevó a profundizar en cuestiones doctrinales y a examinar documentos del Concilio Vaticano II y del pontificado de Jorge Mario Bergoglio. Según nuestra comprensión, encontramos enseñanzas que considerábamos incompatibles con la Tradición de la Iglesia. Fue un camino doloroso, marcado por mucha oración, estudio y discernimiento.

Al conocer la postura sedevacantista encontramos respuestas que, desde nuestro punto de vista, explicaban las contradicciones que veníamos percibiendo. También redescubrimos la liturgia tradicional y comprendimos la diferencia que apreciábamos entre la Misa antigua y la celebración posterior a la reforma litúrgica.

Finalmente, convencidas de actuar por fidelidad a nuestra conciencia y a la fe que profesábamos, decidimos separarnos de la Iglesia surgida tras el Concilio Vaticano II y adherirnos a lo que entendemos como la continuidad de la verdadera Iglesia católica.

Desde entonces hemos vivido una etapa de conflictos, procedimientos judiciales, pérdida de nuestros bienes y una intensa presión institucional. Consideramos que estas actuaciones no responden únicamente a cuestiones civiles, sino que están motivadas por nuestra posición religiosa. Nos llama especialmente la atención que algunas acusaciones desaparecieran cuando determinadas hermanas abandonaron nuestra postura, lo que refuerza nuestra convicción de que el origen del conflicto es, en realidad, una cuestión de fe.

Queremos un convento

Queremos un convento. Queremos futuro. Queremos seguir.

Las monjas clarisas de Belorado atraviesan uno de los momentos más difíciles y dolorosos de su historia. Ante la amenaza de un desahucio inminente, necesitan un lugar donde vivir y continuar desarrollando su proyecto de vida: una casa, un antiguo convento o cualquier espacio que pueda convertirse en su nuevo hogar comunitario. No buscan privilegios ni trato de favor; solo una salida digna a una situación que consideran profundamente injusta.

Mientras estas religiosas buscan un techo bajo el que seguir adelante, la llamada “España vaciada” acumula antiguos edificios cerrados y abandonados: conventos, monasterios y casas cargadas de historia permanecen hoy en desuso, muchos olvidados tras las desamortizaciones del siglo XIX, la desaparición de comunidades religiosas o proyectos que nunca se completaron. Espacios que antes fueron centros de vida y comunidad esperan ahora una segunda oportunidad.

De esta realidad surge la campaña “Queremos un convento.com”, un llamamiento a la solidaridad de toda la sociedad. Se invita a particulares, instituciones y propietarios a donar, ceder o vender a bajo coste algún inmueble donde estas mujeres puedan comenzar de nuevo y mantener viva su tradición espiritual.

A lo largo de este proceso, las monjas han sido señaladas, acusadas y cuestionadas simplemente por defender su proyecto de vida. Hoy, más que nunca, necesitan apoyo para seguir aportando valor humano, espiritual y social desde la sencillez y el compromiso que caracteriza su vocación.

Si tienes un espacio, puedes ofrecer esperanza.
Si conoces un lugar olvidado, puede convertirse en hogar.

Queremos un convento. Queremos futuro. Queremos seguir.

Campaña Salvemos a las Monjas

Desde 1349, una comunidad de religiosas ha permanecido fiel a su vocación, sosteniendo durante casi 700 años una vida de fe, trabajo y clausura que forma parte de nuestro patrimonio espiritual. A lo largo del tiempo han sabido mantenerse unidas, compartiendo una misma misión y estilo de vida.

Sin embargo, hoy atraviesan una situación límite. Tras defender su postura y su modelo de vida frente a la Iglesia Conciliar, han tenido que afrontar 8 procesos judiciales, desahucios, querellas, juicios penales y una fuerte presión mediática, con miles de noticias publicadas y numerosas campañas de prensa. El próximo 12 de marzo de 2026 serán desahuciadas del que ha sido su hogar durante siglos.

A pesar de las dificultades, han demostrado una gran capacidad de resiliencia, impulsando iniciativas como la elaboración de chocolate y repostería artesanal, un restaurante de clausura, actividades de horticultura, el cuidado de animales y programas de apadrinamiento de árboles y gallinas. Gracias a este esfuerzo constante han logrado sostener la comunidad de forma digna incluso en momentos adversos.

En este momento, el mayor riesgo es la dispersión de la comunidad. Después de toda una vida juntas, podrían verse obligadas a separarse y empezar de nuevo. Para evitarlo, necesitan apoyo económico que les permita cubrir deudas, afrontar gastos judiciales, financiar un posible traslado y acondicionar un nuevo espacio donde continuar su vida religiosa.

Por ello, han puesto en marcha una campaña de microdonaciones a través de la página web www.salvemosalasmonjas.com, donde cualquier persona puede colaborar de manera sencilla y segura.

Cualquier aportación, independientemente de su importe, es importante. Contribuir significa ayudar a que su legado, su trabajo y su fe puedan continuar vivos tras casi siete siglos de historia. Hoy necesitan una oportunidad para empezar de nuevo. Haz posible que puedan seguir adelante.