” A la atención del Director de “ABC”. 12 de agosto de 2.024. Estimado Sr. Director: Al amparo del derecho que nos asiste según la Ley Orgánica 2/1984, de 26 de marzo, remito este escrito para la rectificación del artículo publicado en la edición digital de su periódico (desconozco si también en la escrita) el día 9 de agosto bajo el título “Las finanzas de las monjas de Belorado que les llevaron a la quiebra: más de 30.000 euros mensuales en nóminas, tres créditos y fracasos empresariales”, que contiene hechos inexactos y perjudiciales para nuestra comunidad. Le rogamos publique este escrito en los tres días siguientes a su recepción y en condiciones de relevancia similares a las que tuvo dicho artículo, tal como prevé la citada Ley. Las falsedades contenidos en el artículo, vertidas de forma evidente en nuestro perjuicio, son las siguientes:
El propio titular incurre en una falsedad interna al mencionar 30.000 euros mensuales en nóminas, cuando en el texto del mismo artículo se detalla que el gasto de personal, entre nóminas, seguros sociales y cuotas de autónomos, ascendía a 15.000 euros. Desde el inicio, con el contenido del titular, se incurre en una contradicción en nuestro perjuicio. La afirmación del subtitular de que los monasterios estaban en bancarrota antes del cisma, así como la posterior de que “las finanzas de los monasterios estaban totalmente quebradas”, son completamente falsas como diremos después con más detalle. No había quiebra ni bancarrota, sino una economía plenamente viable que, con dificultades puntuales, se sostenía perfectamente hasta la entrada en escena del arzobispo Sr. Iceta como comisario.
En uno de los párrafos iniciales del artículo se dice (afirmando además que lo dijimos en televisión, lo cual es completamente falso) que “los pedidos de sus trufas eran escasos y que pretendían vender una de las propiedades por debajo del precio de mercado para asumir sus deudas”. Nada más lejos de la realidad. De los pedidos de trufas se hablará después. Respecto a la venta de una propiedad, nada tiene que ver con la escasez de pedidos. Nuestra comunidad religiosa decidió dejar el monasterio de Derio en el año 2.020, y desde ese momento se puso a la venta, puesto que ya no íbamos a estar allí y necesitábamos financiar la compra del monasterio de Orduña. Durante tres años y medio hemos estado intentando venderlo, sin éxito.
Es cierto, como dice el mismo párrafo del artículo más adelante, que las propiedades valoradas en más de 1.500.000 euros necesitan permiso de la Santa Sede para su venta. En el caso de Derio su tasación era superior, por lo que el permiso era necesario, y las dificultades para venderlo muy grandes tanto por su tasación tan elevada como por las limitaciones de uso establecidas por las normas urbanísticas municipales. Se recibió una oferta de un centro educativo en 2.022, que nosotras consideramos razonable pero la jerarquía no nos autorizó por ser inferior al precio de tasación. Como se puede ver, una postura muy “cómoda y razonable” la de la jerarquía eclesial, negar la autorización para la venta por no ser suficiente el precio, dinero que era para la comunidad religiosa, y dejarnos a nosotras con el edificio y sus gastos de mantenimiento, en los que nadie nos ayuda. O sea, no os lo dejamos vender, tampoco os ayudamos con la venta, y ahí os apañéis con los gastos.
Ligándolo con párrafos posteriores sobre personal, se necesitaban contratar empleados para su mantenimiento; ¿cómo si no se podría mantener en un estado decente para la venta? Y además los gastos ordinarios de luz, tributos, etc. En febrero de 2.024 se recibió una oferta de un grupo empresarial (nada que ver con el Sr. Rojas ni la Pía Unión, ni con el benefactor con el que interesadamente se ha querido mezclar la cuestión, y que se refería únicamente a otro monasterio, el de Orduña) que cubría íntegramente el precio de la tasación. Se solicitó la licencia de venta a la Santa Sede el día 18 de ese mismo mes, y nunca se nos contestó, con lo que la venta obviamente se perdió. ¿Por qué no se autorizó, si cumplía las condiciones económicas? Que lo conteste el Sr. Iceta, o la Santa Sede; pero para nosotras, la única explicación es el intento de perjudicar y ahogar económicamente a las monjas. Si nos hubieran dejado vender ese dichoso monasterio, los problemas económicos en nuestra comunidad habrían sido inexistentes. Por lo menos, hasta la entrada en acción del comisario. Sobre los trabajadores, dice el artículo que la plantilla “parece estar totalmente sobredimensionada”, afirmación que resulta temeraria por su desconocimiento de la situación, además de falsa. El único “sobredimensionamiento”, si se quiere llamar así, es la necesidad de tener personal en Derio, que ya hemos mencionado, y que no necesitaríamos si nos hubieran permitido vender el monasterio.
En Orduña se tienen dos empleados, uno para el cuidado de la huerta, como dicen en su artículo, y también para cuidar a los animales domésticos; y otra persona para la venta en mercados (hasta a cuatro mercados de la zona se acudía semanalmente) de los productos que allí se cultivan y se fabrican. En Belorado hay personal especializado para cuidar a las monjas mayores dependientes, que necesitan cuidados profesionales para estar debidamente atendidas, algo que se deja enteramente a nuestra cuenta sin que jamás hayamos recibido ayuda económica alguna de esa jerarquía eclesial que hoy se muestra tan preocupada por estas hermanas. Y nosotras, las monjas, tenemos que hacer las funciones de todos estos empleados cuando no están en su horario laboral, y además trabajar en los obradores de Belorado y Orduña, cuidar de los animales domésticos de Belorado (tenemos cerdos y gallinas), realizar todos los oficios de la comunidad y atender las obligaciones religiosas de nuestra vida contemplativa. No nos parece que proporcionar empleo a otras personas sea algo vituperable. Hay empleados que llevan con nosotras más de diez años. Y siempre, hasta la intervención del comisario, se les ha pagado con puntualidad; al menos, dentro del mes siguiente al del devengo del salario en los meses en que había problemas de liquidez. Al hilo de lo anterior, se dice en el artículo que dejamos de pagar a nuestros empleados en el mes de abril. Es falso, los salarios de abril se pagaron en su totalidad. Son los sueldos del mes de mayo y siguientes los que han empezado a dejar de pagarse, ya por parte del comisario manejador de las cuentas. Y también es falsa la frase de que el arzobispado “pidió a los empleados que presentaran copia de sus contratos y de sus nóminas anteriores”; el arzobispado no se ha dirigido en ningún momento a los trabajadores para interesarse por ellos, sus funciones y su situación, sino que han sido los propios empleados los que han tenido que dirigirse al arzobispado para pedir el pago de sus salarios.
A quienes no han llamado al arzobispado, el comisario los ha ignorado totalmente, despreciando sus personas y sus nóminas. Y a los que han llamado, se les ha presionado desde el arzobispado para que dejen de obedecer las instrucciones de las monjas y abandonen sus funciones, llegando en algunos casos a ponerles a la firma documentos en los que se comprometían a esas acciones y a dejar de tener contacto con las monjas. Sobre la actuación de los enviados del comisario en los conventos de Derio y Orduña, su relato está enteramente trufado de falsedades. Baste decir que lo que intentaron dichos enviados fue dejarnos sin acceso a ambos monasterios y privarnos de su posesión, cambiando sus cerraduras; en Orduña no pudieron porque no lograron realizar el cambio, y en Derio cambiaron una puerta pero se les olvidó la otra, por la que pudimos acceder después. Estas actuaciones se denunciaron oportunamente ante la fuerza pública. En una extensa parte de su artículo se dice, resumidamente, que con unos ingresos de pensiones de las monjas jubiladas de 6.000 euros y unos gastos mensuales de 30.000 euros nuestra economía no era viable, porque los ingresos de obradores y huerta ecológica no son suficientes y además estos productos son difíciles de comercializar sin una ayuda comercial de distribución, aparte de que hemos fracasado en diferentes mercados. Estas afirmaciones no pueden estar más erradas. Con la experiencia de los años hemos aprendido perfectamente cómo comercializar nuestros productos, y, dejando aparte lo irreal de las cifras que Uds. manejan, esa economía ha sido perfectamente viable durante muchos años. Sin excesos, porque la nuestra es una economía de pobreza (hemos sido y seguimos siendo hermanas pobres de Santa Clara), en la cual lo que entra se gasta, los monasterios han podido mantenerse, pese a la falta de venta de Derio. Las cosas se pusieron más difíciles con la extraordinaria subida de los precios iniciada en 2.022 y mantenida en 2.023, que ha afectado a la venta de chocolate como a tantas otras actividades de muchas empresas, y de ahí que buscásemos otras vías de ingresos como el malogrado criadero de perros. Aun así, hemos podido y sabido mantener la economía durante estos dos últimos años; y no hay ninguna duda de que es desde la intervención del obispo Sr. Iceta cuando se está produciendo su hundimiento, con extremos vergonzosos que nunca habríamos imaginado. Así: Se dejó de pagar a MRW, y no cuando todavía manteníamos el control de las cuentas como falsamente afirman en su artículo, sino un recibo que vencía después de la intervención del comisario y estaba domiciliado en las cuentas que ha controlado. Como resultado, la empresa suspendió el servicio, algo que jamás nos había sucedido. Nos están llegando providencias de apremio por impagos de modelos trimestrales de tributos, cosa que nunca nos había pasado.
Nos llegan igualmente providencias de apremio por impago de los seguros sociales de empresa, que tampoco jamás nos había sucedido. Se nos amenaza con incluirnos en registros de morosos por impago de cuotas de renting, lo cual tampoco había pasado nunca. Se nos ha cortado el servicio telefónico y de internet por impago, que desde luego jamás había pasado y no imaginábamos que ocurriese. Todo ello es “mérito” exclusivo del Sr. Iceta, a quien estamos muy “agradecidas” por su “ejemplar” administración. Esperamos la publicación de este escrito en los términos legales mencionados. Sin otro particular, le saludan atentamente

