Tiempos de prueba y dificultades

Las Monjas de Belorado desean informar a los fieles, amigos y a todas las personas que siguen con interés su realidad de que, durante este mes de agosto, continúan desarrollando con normalidad su vida de oración, celebración litúrgica y trabajo cotidiano.

La celebración de la Santa Misa, el rezo de la Liturgia de las Horas y los demás actos propios de la vocación contemplativa constituyen el centro de su vida y la fuente de su fortaleza espiritual.

Los últimos meses han supuesto para la comunidad un tiempo de especial prueba. Las religiosas viven una situación de profundo sufrimiento debido a la presión derivada de los numerosos procedimientos judiciales en curso y de las graves consecuencias personales que estos pueden acarrear, incluida una eventual privación de libertad. Esta realidad ha generado una importante carga emocional y espiritual para toda la comunidad, que continúa afrontándola con serenidad, oración y fortaleza.

A pesar de estas dificultades y de la atención pública suscitada en torno a la comunidad, las religiosas permanecen firmes en su conciencia, convencidas de la rectitud de su fe y de la autenticidad del camino que han decidido recorrer. Esta convicción nace de una profunda reflexión, realizada en la oración y asumida con plena responsabilidad ante Dios.

Su propósito sigue siendo vivir con fidelidad a Dios, preservando la paz, la caridad y el espíritu de servicio que siempre han caracterizado la vida monástica.

La comunidad continúa encomendando en sus oraciones a la Santa Iglesia Católica, así como a todas las personas que la acompañan con su cercanía y a quienes, desde posiciones diferentes, la observan o la interpelan

Las monjas agradecen las numerosas muestras de afecto, apoyo y respeto que siguen recibiendo de personas de distintos lugares y países. Afrontan este tiempo con esperanza y confianza en la Providencia de Dios, reafirmando su compromiso de perseverar en la celebración de la liturgia y en la vivencia plena de su vocación. Ninguna dificultad, por dolorosa que sea, las apartará de su misión de oración ni de la fidelidad a los principios que profesan en conciencia.