Queremos un convento

Queremos un convento. Queremos futuro. Queremos seguir.

Las monjas clarisas de Belorado atraviesan uno de los momentos más difíciles y dolorosos de su historia. Ante la amenaza de un desahucio inminente, necesitan un lugar donde vivir y continuar desarrollando su proyecto de vida: una casa, un antiguo convento o cualquier espacio que pueda convertirse en su nuevo hogar comunitario. No buscan privilegios ni trato de favor; solo una salida digna a una situación que consideran profundamente injusta.

Mientras estas religiosas buscan un techo bajo el que seguir adelante, la llamada “España vaciada” acumula antiguos edificios cerrados y abandonados: conventos, monasterios y casas cargadas de historia permanecen hoy en desuso, muchos olvidados tras las desamortizaciones del siglo XIX, la desaparición de comunidades religiosas o proyectos que nunca se completaron. Espacios que antes fueron centros de vida y comunidad esperan ahora una segunda oportunidad.

De esta realidad surge la campaña “Queremos un convento.com”, un llamamiento a la solidaridad de toda la sociedad. Se invita a particulares, instituciones y propietarios a donar, ceder o vender a bajo coste algún inmueble donde estas mujeres puedan comenzar de nuevo y mantener viva su tradición espiritual.

A lo largo de este proceso, las monjas han sido señaladas, acusadas y cuestionadas simplemente por defender su proyecto de vida. Hoy, más que nunca, necesitan apoyo para seguir aportando valor humano, espiritual y social desde la sencillez y el compromiso que caracteriza su vocación.

Si tienes un espacio, puedes ofrecer esperanza.
Si conoces un lugar olvidado, puede convertirse en hogar.

Queremos un convento. Queremos futuro. Queremos seguir.

Campaña Salvemos a las Monjas

Desde 1349, una comunidad de religiosas ha permanecido fiel a su vocación, sosteniendo durante casi 700 años una vida de fe, trabajo y clausura que forma parte de nuestro patrimonio espiritual. A lo largo del tiempo han sabido mantenerse unidas, compartiendo una misma misión y estilo de vida.

Sin embargo, hoy atraviesan una situación límite. Tras defender su postura y su modelo de vida frente a la Iglesia Conciliar, han tenido que afrontar 8 procesos judiciales, desahucios, querellas, juicios penales y una fuerte presión mediática, con miles de noticias publicadas y numerosas campañas de prensa. El próximo 12 de marzo de 2026 serán desahuciadas del que ha sido su hogar durante siglos.

A pesar de las dificultades, han demostrado una gran capacidad de resiliencia, impulsando iniciativas como la elaboración de chocolate y repostería artesanal, un restaurante de clausura, actividades de horticultura, el cuidado de animales y programas de apadrinamiento de árboles y gallinas. Gracias a este esfuerzo constante han logrado sostener la comunidad de forma digna incluso en momentos adversos.

En este momento, el mayor riesgo es la dispersión de la comunidad. Después de toda una vida juntas, podrían verse obligadas a separarse y empezar de nuevo. Para evitarlo, necesitan apoyo económico que les permita cubrir deudas, afrontar gastos judiciales, financiar un posible traslado y acondicionar un nuevo espacio donde continuar su vida religiosa.

Por ello, han puesto en marcha una campaña de microdonaciones a través de la página web www.salvemosalasmonjas.com, donde cualquier persona puede colaborar de manera sencilla y segura.

Cualquier aportación, independientemente de su importe, es importante. Contribuir significa ayudar a que su legado, su trabajo y su fe puedan continuar vivos tras casi siete siglos de historia. Hoy necesitan una oportunidad para empezar de nuevo. Haz posible que puedan seguir adelante.

Preocupación por el estado de las monjas mayores de Belorado

La comunidad de monjas de Belorado quiere expresar su profunda preocupación y angustia ante los recientes rumores que apuntan a un posible deterioro en el estado de salud de las cinco hermanas de mayor edad tras su traslado desde el Monasterio de Orduña.

En las últimas horas, estas informaciones han ido en aumento, generando aún mayor inquietud. Esta situación se ve agravada por el hecho de que la comunidad permanece incomunicada y sin posibilidad de contacto directo con ellas, lo que incrementa el sentimiento de indefensión ante lo que consideran una grave injusticia.

Cabe recordar que, tanto en días anteriores como en la jornada previa al traslado, la comunidad ya había advertido del riesgo que esta decisión suponía para las hermanas mayores. En Orduña, se encontraban correctamente atendidas, en un entorno estable, afectivo y plenamente acorde con su vida religiosa, conviviendo con su comunidad y en el que siempre ha sido su hogar.

Además, las propias hermanas manifestaron de forma clara y reiterada su voluntad de no ser separadas, siendo plenamente conscientes de su edad, su estado de salud y la importancia del acompañamiento fraterno y espiritual para su bienestar. A pesar de ello, el traslado se llevó a cabo de forma que la comunidad considera temeraria, provocando una separación innecesaria, traumática y profundamente dolorosa.

Por todo ello, la comunidad de Belorado hace un llamamiento a la responsabilidad y sensibilidad de quienes han intervenido en esta decisión, solicitando la adopción urgente de medidas que pongan fin a esta situación y permitan el regreso de las hermanas mayores. Asimismo, piden el apoyo de la comunidad periodística para dar visibilidad a lo que consideran una situación injusta.

Semana Santa 2026

La comunidad de monjas de Belorado desea comunicar que, tras el reciente desahucio de uno de sus tres monasterios, continúa desarrollando su vida religiosa y su actividad litúrgica, reafirmando su compromiso con la fe, la oración y el servicio espiritual.

En este contexto de dificultad y adaptación, la comunidad sigue adelante con su misión, organizándose entre un pueblo de la provincia de Toledo y su monasterio en Orduña, donde combinan sus actividades diarias y afrontan con determinación los retos actuales.

Con motivo de la celebración de la Semana Santa, las monjas tienen previsto un programa especial de liturgias y actos religiosos, que incluyen celebraciones del Domingo de Ramos, los oficios del Jueves Santo y Viernes Santo, la Vigilia Pascual y la Misa del Domingo de Resurrección.

Estas celebraciones se desarrollarán en los distintos espacios en los que actualmente reside la comunidad, manteniendo el recogimiento, la solemnidad y el espíritu propio de estas fechas tan significativas para la tradición cristiana.

La comunidad quiere transmitir un mensaje de esperanza y fortaleza, agradeciendo el apoyo recibido y destacando que, pese a las circunstancias, continúan firmes en su vocación y en su labor espiritual.