La comunidad de monjas de Belorado quiere expresar su profunda preocupación y angustia ante los recientes rumores que apuntan a un posible deterioro en el estado de salud de las cinco hermanas de mayor edad tras su traslado desde el Monasterio de Orduña.
En las últimas horas, estas informaciones han ido en aumento, generando aún mayor inquietud. Esta situación se ve agravada por el hecho de que la comunidad permanece incomunicada y sin posibilidad de contacto directo con ellas, lo que incrementa el sentimiento de indefensión ante lo que consideran una grave injusticia.
Cabe recordar que, tanto en días anteriores como en la jornada previa al traslado, la comunidad ya había advertido del riesgo que esta decisión suponía para las hermanas mayores. En Orduña, se encontraban correctamente atendidas, en un entorno estable, afectivo y plenamente acorde con su vida religiosa, conviviendo con su comunidad y en el que siempre ha sido su hogar.
Además, las propias hermanas manifestaron de forma clara y reiterada su voluntad de no ser separadas, siendo plenamente conscientes de su edad, su estado de salud y la importancia del acompañamiento fraterno y espiritual para su bienestar. A pesar de ello, el traslado se llevó a cabo de forma que la comunidad considera temeraria, provocando una separación innecesaria, traumática y profundamente dolorosa.
Por todo ello, la comunidad de Belorado hace un llamamiento a la responsabilidad y sensibilidad de quienes han intervenido en esta decisión, solicitando la adopción urgente de medidas que pongan fin a esta situación y permitan el regreso de las hermanas mayores. Asimismo, piden el apoyo de la comunidad periodística para dar visibilidad a lo que consideran una situación injusta.